El Huracán de La Palabra de Dios


elhuracandelapalabraTexto: Hebreos 4:12
Nos avisaron por los medios de comunicación masivos que el huracán Charlie llegaría a la Habana Cuba en la madrugada de un martes. Enseguida la expectativa de lo que sucedería nos hizo prepararnos para el huracán que venía en su escala mayor. Nuestra casa estaba muy frágil y teníamos que asegurar con cuanta cosa encontráramos las puertas y ventanas. A duras penas lo hicimos con sogas y maderas encontradas. Pero aquello era casi insuficiente ante la envestida del fenómeno, pues en la madrugada de esa noche, los cimientos del edificio temblaron y todo el techo asegurado de la tercera planta, voló como si fuera una hoja de papel. Recuerdo que mi madre y yo estuvimos toda la madrugada corriendo de una ventana a otra para presionar las ventanas en sentido contrario ante las ráfagas de aire con lluvia. De igual manera nos pasa en nuestra experiencia con las Sagradas Escrituras, por mucho que queramos resistirnos y reguardar nuestro orgullo, pecados o vanidades; el huracán de la Palabra, con sus lluvias y ráfagas de aire comienza a tirar al suelo todo lo que en nosotros no se parece a Cristo, y nos causa dolor. La Palabra deja esos mismos efectos cuando nos resistimos a ella. La Palabra de Dios: Truena, Apc. 14: 2; quebranta, Salmos 90: 3; quema, Jr. 20:9; hace temblar, Is. 66:2; desgaja Heb. 4:12; y también desnuda Heb. 4:13. Ante esta realidad querido lector, continuarás resistiéndote a Cristo? Ruego que pongas ahora mismo en línea tu vida con la palabra de Dios; para que las ráfagas de la Palabra, no tengan que desgajar y estremecer tus entrañas, con situaciones tristes y embarazosas.